Viñeta AD’IP: COVID-19 – Manual del Respeto, Conocimiento y Sensatez

AGOSTO DE 2020

Continuamos con la pandemia, el virus sigue entre nosotros y aún tendremos que esperar para disponer de una vacuna.
Hemos sufrido muchas tragedias humanas y continúa la crisis social y económica. Pero parece que no aprendemos.
Hemos vivido un confinamiento necesario para amortiguar la extensión de contagios, para reforzar nuestra sanidad y recursos contra el virus y para aprender de sus consecuencias.
No se entiende lo que está ocurriendo ahora. Sabíamos que esto no se terminaba con el fin del Estado de Alarma y que teníamos que empezar a “saber convivir con la pandemia”.
Ni se entiende la falta de respeto de unos, hacia ellos mismos y hacia los demás, ni se entiende que nos intenten amedrentar, infundir miedo para no poder seguir viviendo con nuestro día a día, con nuestro trabajo y nuestra vida. Con una nueva realidad pero con nuestra vida.

 

Solo se necesitan normas claras, para todos por igual, sea el territorio que sea (¿cuáles son las fronteras del virus?), y hacer cumplir las normas.

 

La economía, el turismo, la inversión, ellos son de por sí temerosos. No podemos pretender evadir responsabilidades repitiendo continuamente soluciones globales y con consecuencias para todos.   

 

Tenemos que responsabilizarnos de que se cumplan las medidas que sabemos que funcionan. Respetar el distanciamiento social siempre que sea posible, las medidas higiénicas y el llevar siempre puesta la mascarilla cuando salgamos de nuestra vivienda o estemos con personas con las que no convivamos, se han demostrado efectivas contra el contagio. Pues bien, obliguemos a cumplirlo, pero facilitemos a la vez seguir viviendo, seguir trabajando, cumpliendo las normas, pero sin instaurar el miedo a seguir.

 

La mejor protección contra el virus es este Manual del Respeto, hacia uno mismo y hacia los demás, del Conocimiento de la realidad que vivimos y de los límites de la imprudencia y el riesgo de contagio, y la Sensatez, ese buen juicio, prudencia y madurez en nuestros actos que parece hoy en día estar muy disipado.

 

Ninguna de las medidas de prevención es infalible pero sí pueden conseguir dejar en la mínima incidencia los contagios.

 

 Dejemos de infundir miedo y reforcemos el respeto. No podemos llegar a imaginar las tragedias paralelas sociales y económicas que se sumarían si volvemos a estar con la continua amenaza de volver a confinarnos, de no saber si nuestros hijos irán al colegio, de si vamos a poder seguir o no trabajando.

 

Orientemos nuestra mayor perseverancia en buscar fórmulas para reforzar la convivencia con el virus, en una mejor prevención, en una mayor concienciación o incluso en incrementar las sanciones a quienes incumplan con estas obligaciones. Conlleva una mayor implicación y concienciación ciudadana y un mayor empeño y trabajo para nuestros gobernantes, pero no sigamos con soluciones fáciles y globales que provocan miedo y una gran incertidumbre.

 

Somos conscientes que estamos en un periodo vacacional donde los medios de respuesta humanos están más limitados, tanto de activos en primera línea como de responsables que tienen que dictar y llevar a acabo decisiones inmediatas y concretas.

 

El confinamiento fue necesario igual que ahora es necesario no parar y demostrar lo aprendido.

 

Antes los contagiados se diagnosticaban cuando llegaban con síntomas los enfermos a los hospitales. Ese era el número de contagios que nos llegaban. Los positivos contagiados de hoy, afortunadamente, nos llegan por multitud de pruebas que se realizan en entornos de riesgos o como medidas de control preventivo. No es comparable.
Esto no resta nada de gravedad a lo que está ocurriendo, a la realidad de contagios y a las graves imprudencias y actos incívicos de algunos. Pero sí nos hace ver que hemos avanzado en el control y en la contención de este virus.

 

SÍ AL RESPETO
SÍ A LA SENSATEZ
SÍ A LAS MEDIDAS DE PREVENCIÓN
NO AL MIEDO

 

Se puede ir al cine con seguridad, se puede viajar en transporte público con seguridad, podemos volver a las aulas tomando las medidas adecuadas de prevención, necesitamos volver a encontrarnos en ferias y congresos, poder viajar, comer en restaurantes y alojarnos en hoteles.  No existe el “riesgo cero” pero ganemos en prudencia, prevención y sensatez mientras que llegan medicamentos y vacunas, mantengamos la estructura de la actividad y aprendamos a convivir en esta nueva realidad sin infundir miedo, miedo a la economía y a la convivencia social.